La frigoteca del María Pacheco: medio año después.

Hace más de medio año dejamos una nevera llena de libros en el parque María Pacheco. Sigue ahí. Intacta. Viva.

Todo empezó con una hipótesis que Paco y yo queríamos probar tras Sístoles: los chavales no son tan cafres como algunos piensan. Participan y se comprometen… solo que con lo que ellos quieren y en general Respetan a otras personas, sus pensamientos y sus acciones incluso más que los adultos. Queríamos demostrarlo poniendo una biblioteca frente al Savoy2 una noche, grabarlo y montar el resultado como instalación en la Casa de Cultura. Pero encontramos dos obstáculos: los permisos para grabar personas en la vía pública (incluso más al potencialmente haber menores en el entorno del bar) lo complicaban y hacían el proyecto perder frescura. Y quedaba otra pregunta: ¿cómo hacer una biblioteca callejera que dure para dejarla en la calle al acabar el proyecto?

Fue un tema de conversación constante por meses, con Oscar. La respuesta nos vino un día de Villar del Río: ¡Una frigoteca!. Una nevera vieja convertida en un deposito comunal de libros para compartir. Oscar —de esas personas con hambre real de impacto positivo de las que se benefician toda la comunidad a su alrededor— encontró una. Nuestros hijos la pintaron junto a algunos de sus amigos.

Ahí podría haber quedado todo, guardada en un garaje y siendo todavía tema de conversación. Pero Oscar habló con Luis, el alma de la asociación de vecinos Ferial-Bañuelos (Luis dedica cada minuto libre a crear barrio. Iba a escribir ‘es de esos que’, pero no sería justo. No conozco a nadie con un compromiso comparable con la creación de comunidad). Luis puso a disposición libros de la asociación, su entusiasmo y sus herramientas. Y un día la amarramos juntos (la amarró él, Oscar y Yo le acompañamos y animamos 😀 ) a la valla del parque María Pachecho. (ojo al link, ojala todos y todas tuvieramos a María Pacheco como referencia!)

Año y medio después de empezar a idearla cooperativamente y medio año después de instalarla, contra todo pronóstico agorero, nadie la ha vandalizado. La gente intercambia libros, la cuida, la ha hecho suya. Se ha mimetizado con el parque. Me saca una sonrisa cada vez que paso.

Prometo una foto mejor en cuanto pase por ahí de nuevo

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